Noches de Alabanza

ALABANZA

ALABANZA

La alabanza es fundamental en nuestra vida cómo discípulos de Jesús. Sabemos que el Señor “habita en la alabanza de Su Pueblo” ( Salmo 22, 3)

Jesús explicó en Juan 4, 23-24 que “llega la hora, y es ésta, en la que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque así son los adoradores que el Padre busca. Dios es espíritu, y los que le adoran deben adorar en espíritu y verdad.”

Esto es lo que buscamos en cada una de nuestras “noches de alabanza”. La alabanza es la respuesta del corazón a la bondad de Dios; la aclamación en el rostro de Su Gloria. La alabanza llena nuestros corazones, gozosos en la Presencia de Dios.

La alabanza es buena y gozosa cuando se comprende bien quién es Dios en realidad: Jesús dijo: “Yo soy el camino, la VERDAD y la vida”. (Juan 14: 6).

Sólo Dios es digno de alabanza; alabar a alguien o algo que no sea Dios es una forma de idolatría. Es por eso que en nuestras tardes de alabanza, damos especial importancia a la predicación y la enseñanza.

Por otro lado, la alabanza depende de la disposición de nuestro corazón (sinónimo de “espíritu” en las Escrituras): abierto a Dios y a su valor infinito. Cantar alabanzas a Dios es dejar que nuestro corazón sea tocado por quién es Él y guiado por sus inspiraciones.

Entonces, la verdadera alabanza es una experiencia genuina y profunda de la grandeza, la bondad y la belleza de Dios. Es este culto en espíritu y en verdad, lo que anhelamos cada miércoles por la noche. ¡Le invitamos a unirse a nosotros!